Galicia crea empleo, pero afronta un reto: faltan trabajadores en sectores clave
El mercado laboral gallego ha recuperado niveles previos a la crisis de 2008 tras la pandemia, pero este crecimiento convive con un desafío estructural: la falta de trabajadores para cubrir miles de vacantes en sectores clave.
Un mercado laboral en crecimiento tras la pandemia
Las medidas aplicadas durante la pandemia, como los ERTE, las ayudas directas o los avales públicos, permitieron sostener el tejido productivo y acelerar la recuperación del empleo tras el impacto inicial del COVID-19.
Desde entonces, el mercado laboral ha encadenado cifras récord a nivel nacional, consolidando una recuperación más rápida de lo previsto. En el caso de Galicia, este proceso fue más progresivo, alcanzando en 2025 niveles de ocupación superiores a los registrados antes de la crisis de 2008.
Este crecimiento se produce, además, en un contexto de transformación del mercado laboral, con cambios en los sectores que generan empleo y en los perfiles más demandados.
Cambio de modelo: sectores que impulsan el empleo
Tras la pandemia, el empleo ha evolucionado hacia actividades con mayor valor añadido. Sectores como la sanidad, la educación o los servicios tecnológicos han ganado peso, impulsados por la digitalización, la transición energética y los fondos europeos.
Al mismo tiempo, algunas actividades tradicionales han perdido dinamismo, como el trabajo temporal a través de ETT o determinadas ramas industriales.
Más de 10.500 vacantes sin cubrir en Galicia
A pesar del crecimiento del empleo, el mercado laboral presenta un desajuste importante. En Galicia hay más de 10.500 puestos de trabajo sin cubrir, especialmente en sectores como la hostelería, el transporte, la logística o la construcción.
Las empresas señalan como principal problema la falta de candidatos y, en muchos casos, la escasez de perfiles con la formación o experiencia adecuada.
Factores clave: envejecimiento, rural e inmigración
Uno de los principales condicionantes es el envejecimiento de la población. Galicia presenta una de las tasas más altas del país, con más de 230 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16, lo que reduce la población activa.
Este impacto se acentúa en el rural, donde la pérdida de población y el abandono de actividades tradicionales dificultan la generación de empleo y la fijación de habitantes.
En este contexto, la inmigración se ha convertido en un factor clave. La afiliación de población extranjera ha crecido más de un 120% desde la pandemia y uno de cada dos nuevos empleos ha sido ocupado por trabajadores extranjeros, ayudando a sostener el mercado laboral.
Oportunidades laborales y papel de la formación
A pesar de los retos, el mercado laboral gallego abre una ventana clara de oportunidades. Sectores con dificultades para cubrir vacantes ofrecen salidas reales, especialmente en perfiles técnicos y operativos vinculados a áreas como la administración, la sanidad, la logística, la industria o los servicios.
En este contexto, contar con una formación adaptada al mercado se convierte en un factor decisivo. La Formación Profesional y los Cursos Técnicos permiten adquirir competencias prácticas y orientadas al empleo, facilitando el acceso a puestos con alta demanda.
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